Thursday, September 21, 2006

Escándalo derrumba a jefe de campaña de Lula

BRASILIA - El presidente Luiz Inacio Lula da Silva deseaba un tránsito apacible hacia las elecciones del 1 de octubre, pero un escándalo ha agitado el ambiente político de Brasil y desembocó en la jornada en la dimisión de su jefe de campaña electoral y en la de un director del mayor banco público del país.

Junto a la cabeza de Ricardo Berzoini, director general de la campaña de reelección de Lula y presidente del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), también cayó la del director de gestión del Banco de Brasil, Expedito Veloso.

Berzoini, de 46 años, seguirá como presidente del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), indicó un comunicado del comando de campaña enviado por correo electrónico.

La coordinación de la campaña será asumida por Marco Aurelio García, actual coordinador del programa de gobierno de un eventual segundo mandato de Lula y además asesor de asuntos internacionales del mandatario.

La salida de Berzoini, candidato a la reeleción para diputado federal, se produce porque su nombre se vio vinculado a un nuevo escándalo, esta vez uno referido a una negociación de miembros del PT para comprar por unos 770.000 dólares informaciones que mostrarían que socialdemócratas, rivales de Lula, cometieron actos de corrupción.

El Banco de Brasil informó en un comunicado que Veloso renunció a su cargo, del que había pedido una licencia no remunerada en agosto. El Banco no informó las razones de la renuncia del director.

Pero su salida se produjo luego de que medios locales indicaron en la jornada que Veloso fue quien entró en contacto con empresarios de una compañía vinculada a un millonaria fraude en la venta de ambulancias para municipalidades. En esos contactos, Veloso, según las versiones, habría intentado convencer a los empresarios a dar entrevistas vinculando a candidatos socialdemócratas, rivales de Lula, al fraude de las ambulancias.

Las cabezas de Berzoini y Veloso fueron la segunda y tercera en caer por el escándalo desatado al revelarse las truculentas negociaciones para adquirir por miles de dólares supuestas pruebas contra los socialdemócratas.

El caso cobró el martes la cabeza de Jorge Lorenzetti, quien era el asesor de riesgo de medios de la campaña de Lula. Lorenzetti, cuyo trabajo era seguir de cerca cada reseña sobre la campaña de Lula, estuvo a comienzos de mes en una reunión con un reportero de un semanario. La revista Epoca dijo que en esa reunión le fue consultado si estaría dispuesta a publicar informaciones como "denuncias serias contra políticos de renombre".

La información no fue publicada, dijo Epoca, porque los militantes del PT les contactaron el mismo día para decir que los denunciantes habían dado marcha atrás en sus intenciones.

Todos esos detalles se desconocían hasta que el caso estalló cuando la policía detuvo el viernes en un hotel de Sao Paulo a un militante del PT, Valdebran Padilha, con unos 770.000 dólares, que las autoridades policiales dicen que serían destinados a comprar los informes contra los socialdemócratas.

El caso no paró ahí y con el paso de las horas revelaciones de la policía y los medios locales llegaron hasta el ahora ex gerente del Banco de Brasil y Berzoini.

Y aunque Berzoini fue al cadalso político, para analistas y políticos ni su salida repararía el daño de dejar escapar la victoria en la primera vuelta y tener que ir a una segunda en condiciones menos ventajosas.

"La atmósfera política está muy envenenada. El presidente Lula puede ganar la elección con apoyo popular, pero estará debilitado políticamente, sin fuerza moralmente", dijo el senador Jefferson Peres, del Partido Democrático Trabalhista (Laborista) PDT.

Y ese mal ambiente político preelectoral "no va a cambiar con una posible salida de Berzoini porque el bombardeo de los medios (por el escándalo) cae directamente sobre Lula. La prensa está expresando una inconformidad muy grande con todo lo que ha sucedido" con escándalos pasados, dijo Denis Rosenfield, profesor de ética política en la Universidad Federal de Río Grande do Sul.

Este último caso "abre la puerta del segundo turno y ahí la victoria no está garantizada", agregó.

Hasta el pasado fin de semana, nada perturbaba el camino de Lula.

Ni Berzoini ni el PT ni las autoridades han informado sobre el origen del dinero, ni quién dio la orden de negociar el informe. Tampoco se ha investigado la veracidad sobre la vinculación de los socialdemócratas en la supuesta estafa de las ambulancias.

VIVIAN SEQUERA
Associated Press

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